Qué mirar, cuándo consultar y cómo empezar sin perder tiempo
Todo este recorrido empieza mucho antes del diagnóstico. Empieza con una sensación. Con algo que no cierra.
Sobre todo, cuando es el primer hijo o hija es que…
• No sabemos qué esperar.
• No tenemos referencias.
A veces, aparecen comparaciones con sobrinos, con hijos de amigos.
Y siempre hay señales en nuestro hijo o hija…
• Tarda en sentarse.
• No sostiene la mirada.
• No responde como esperamos.
Cuando se consulta, todavía pasa que algunos profesionales dicen:
• “es vago”
• “ya va a hablar”
• “hay que esperar”
Y eso retrasa todo. No por mala intención necesariamente, pero sí con consecuencias.
Ante la duda, se consulta. Y si la respuesta no nos convence, se busca otra opinión.
El jardín suele ser la primera “lupa” del sistema porque...
• Hay múltiples miradas.
• Hay comparación con pares.
• Hay seguimiento diario.
Incluso cuando no hay pediatra o referencias familiares, el jardín suele detectar conductas no
esperables.
Muchas veces:
• La familia observa.
• El entorno comenta.
• Aparecen dudas.
Y también aparece el miedo. Es lógico. Pero quedarse solo con el miedo retrasa lo importante.
Observación:
Consulta:
Entorno:
Acción:
El inicio del recorrido siempre es difícil. Hay dudas, miedo y muchas preguntas. Pero también tiene algo muy importante que es la posibilidad de actuar a tiempo. Y eso cambia todo lo que viene después.
En discapacidad, saber antes siempre es mejor.