La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) marcó un cambio de paradigma: del modelo médico al modelo social de la discapacidad.
Ya no miramos la discapacidad como una "falla" en la persona, sino como el resultado de la interacción entre una persona con deficiencias y las barreras del entorno que evitan su participación plena.
Argentina tiene rango constitucional para esta convención, lo que significa que ninguna ley inferior puede contradecirla.